abril 01 2021 0Comentario

Sarielba. Amparo por rechazo de Visa de Responsabilidad Democrática para su familia

  • Excma. Corte Suprema acoge recurso de apelación en contra de sentencia de apelaciones y ordena solicitudes de Visa de Responsabilidad Democrática para familia de mujeres venezolanas.

En diciembre de 2019, Sarielba, una médica cirujana de nacionalidad venezolana ingresó a Chile en búsqueda de las condiciones socioeconómicas mínimas que su país de origen no podía asegurar a su familia. La intención era viajar a Chile, asentarse adecuadamente, y luego recibir a su madre e hija de 7 años quienes se quedaron en Venezuela.

Con solo un par de meses en el país, la llegada del coronavirus cambió sus planes de rendir el Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom), debiendo trabajar como ejecutiva en un call center mientras tramitaba las Visa de Responsabilidad Democrática en favor de su madre e hija y que de esa manera pudieran reunirse como grupo familiar en Chile.

Sin embargo,  en noviembre de 2020,el recibieron un correo electrónico de parte de Cancillería en el cual se notificó el cierre masivo de los procesos de solicitud de Visas de Responsabilidad Democrática justificando que debido a la emergencia sanitaria internacional causada por el COVID-19 y al cierre de las fronteras se excedió el plazo de 6 meses para concluir el procedimiento administrativo.

Esta decisión frustró las expectativas del grupo familiar haciendo incierto el día que pudieran volver a verse, esto provocó trastornos psicológicos en la menor de edad y también en Sarielba, quien sufrió una parálisis facial.

Ante esta situación, Sarielba acudió a la Vicaría Pastoral Social Cáritas quienes la contactaron con Fundación Pro Bono. Al ser analizado y derivado a nuestros miembros, el caso fue asumido por el abogado Pablo Méndez del estudio jurídico Vergara Galindo Correa, quien en febrero de este año presentó acción constitucional de amparo por el cierre del proceso de la madre e hija ante la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago, ya que significaba una afectación arbitraria e ilegal del derecho a la libertad personal de las amparadas.

Pero el camino no fue fácil, el 16 de marzo la Ilustrísima  Corte de Apelaciones rechazó el recurso de amparo interpuesto, argumentando que en relación a la hija de Sarielba, lo señalado en el informe del Director General de Asuntos Consulares, Inmigración y de Chilenos en el Exterior, que habría acogido la solicitud de reconsideración, dejando sin efecto el rechazo de su visa por lo que podía continuar con su tramitación. En cambio en el caso de su madre, no procedía tal reconsideración debido a que ella no calificaba como integrante del grupo familiar de Sarielba por lo que no se podía recurrir a la noción de “reunificación familiar”, ya que de acuerdo con la sentencia de la Ilustrísima Corte de apelaciones este concepto contempla solo a los cónyuges e hijos de los migrantes por lo que la madre queda fuera de esta acción legal.

Tras este revés, el estudio decidió presentar un recurso de apelación. Este tenía entre sus argumentos, especial enfoque en demostrar que sí se estaba ante una solicitud de reunificación familiar, dado que la madre de la representada es parte de su núcleo familiar por lo que  la acción judicial solicitaba “adoptar todas las medidas que estime necesarias para estos efectos, y, en especial, aquellas necesarias para garantizar la reunificación familiar de las amparadas”.

La alegría llegó este 24 de marzo cuando la Excma. Corte Suprema dejó sin efecto la resolución de la Corte de Apelaciones resolviendo que el consulado tiene 30 días para citar a la hija y madre de Sarielba con el fin de presentar la documentación requerida y resolver las solicitudes de visa.

Luego de esta intensa tramitación, Sarielba recibe la resolución de la Corte con felicidad, “no puedo describir lo que siento al saber que falta poco para tener a mi hija entre mis  brazos, que podré abrazar a mi madre que tengo año y medio que no la Veo y que al fin podré junto a ellas alcanzar las metas y  proyectos que han estado parados por toda esta situación”, comenta.

Conversamos con el abogado Pablo Méndez del estudio Vergara Galindo Correa que nos entregó su testimonio sobre el caso.

¿Cuál fue su motivación para asumir la defensa del caso?

Como todo trabajo pro bono, la principal motivación es defender a grupos desaventajados y poder disminuir las brechas de acceso a la justicia que hay en nuestro país, y que se han acentuado en época de pandemia. En Vergara Galindo Correa es usual que los y las abogadas tomen trabajos con la Fundación Pro Bono, por lo que resulta natural y motivante destinar esfuerzos día a día por casos que tienen una situación de vulnerabilidad. En este caso, la situación de Sarielba era especialmente delicada y urgente: ella lleva más de un año en Chile alejada de su familia, a la que se le había negado la tramitación de las visas de responsabilidad democrática como consecuencia del cierre de fronteras decretado por la pandemia.

A su juicio ¿este caso tuvo elementos diferenciadores v/s otros, cuáles fueron?

Una característica especial de este caso es el tipo de familia que hay detrás y que no responde a la típica familia tradicional o clásica. Aquí hay una verdadera familia compuesta por tres generaciones de mujeres (una nieta, su madre, y la abuela) quienes han vivido desde siempre juntas y que han mostrado una fortaleza tremenda sobrellevando este tiempo separadas. Aunque las leyes nacionales y convenciones internacionales sobre inmigración defienden la idea de la reunificación familiar sin definirlo como tal, es típico que los abogados entendamos que se refiere a una familia compuesta por el padre, la madre y los/las hijas. Por lo mismo, esta característica especial hace necesario empujar un poquito las barreras que entrega la protección del derecho y usar su textura abierta para proteger situaciones que, tradicionalmente, habrían quedado desprovistas de amparo.

¿Cuánto tiempo trabajó en el caso y cuáles fueron las mayores complejidades que enfrentó?

Fue un trabajo arduo que duró cerca de un mes, dado los breves plazos en los que se tramita un amparo. Personalmente creo que lo más difícil de los casos pro bono es hacer que un juez comprenda a cabalidad la situación delicada de las personas que estamos defendiendo. Lograr que los ministros, por ejemplo, con diez minutos de alegato o con una apelación que va a explicar el relator a una sala en cinco minutos, se pongan en los zapatos de alguien que tiene una parte importante de su vida (como reunirse con su familia) dependiendo de una sentencia favorable.

Finalmente, alguna reflexión personal que quisiera compartir sobre su experiencia en la defensa de este caso.

Una de las cosas gratificantes que tiene el trabajo pro bono es que nos permite reconectarnos con una realidad que a veces podemos pasar por alto en nuestro trabajo más cotidiano. Nosotros como abogados estamos en una situación privilegiada a la hora de comprender y utilizar el sistema legal; por lo mismo, tenemos el deber de aportar y ayudar a otras personas haciendo lo que sabemos hacer.