El acceso a la justicia en Chile no solo se limita a la resolución de conflictos en tribunales; también implica otorgar las herramientas necesarias para que las organizaciones de la sociedad civil operen con los más altos estándares de transparencia. En este marco, Fundación Pro Bono facilitó una asesoría estratégica liderada por el abogado Edgardo Conde, del estudio Garrigues, para fortalecer la estructura interna de Fundación Infancia Primero.
Fundación Infancia Primero realiza una labor crítica: promueve el desarrollo integral de niños y niñas desde su nacimiento hasta los cuatro años, enfocándose en fortalecer los vínculos de apego en contextos de vulnerabilidad. Para asegurar que esta misión sea sostenible y confiable frente a sus donantes y la comunidad, la organización identificó la necesidad de robustecer su gobernanza institucional.
El desafío principal de la asesoría fue técnico y adaptativo. Según explica Conde, el objetivo fue diseñar un marco normativo que cumpliera con las exigencias legales modernas, pero que fuera aplicable a la realidad de una organización sin fines de lucro, sin entorpecer su agilidad operativa en terreno. La intervención del voluntariado legal se materializó en la creación de dos pilares fundamentales para la gestión de la fundación:
- Código de Ética: Un documento que hoy guía el actuar de colaboradores, voluntarios y proveedores, integrando las disposiciones de la Ley N° 20.393 y la reciente Ley N° 21.595 de delitos económicos. Este código garantiza que la dignidad, la equidad y la transparencia sean los ejes transversales de toda la operación.
- Política de Regalos y Hospitalidad: Se implementaron lineamientos claros y una bitácora de registro para prevenir conflictos de interés, protegiendo así la reputación de la institución.
Estas herramientas no solo blindan legalmente a la organización, sino que proyectan una imagen de seriedad y compromiso ético que es fundamental para la captación de recursos y la confianza ciudadana.
Para el abogado del estudio jurídico miembro de Fundación Pro Bono, Garrigues, participar en este proceso fue una experiencia de alto valor profesional y humano. «Saber que estábamos contribuyendo a una organización que trabaja para que niños y niñas tengan acceso a mejores oportunidades fue una motivación poderosa», destaca.
El derecho, en este caso, actuó como un habilitador para que la fundación pueda concentrar todas sus energías en lo que mejor saben hacer: cuidar la primera infancia de Chile.




